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La posición de BUNA ante el Comercio Justo

14-05-2018
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En BUNA trabajamos constantemente por hacer las cosas de una mejor manera. Actualmente compramos todo nuestro café directamente de los productores, en su mayoría agricultores con menos de una hectárea y pertenecientes a diversos grupos indígenas de México. Con ellos, siempre establecemos una relación de trabajo personalizada en un convenio cuyo eje central es caminar hacia la sustentabilidad. Buscamos mantener, fortalecer y estrechar las relaciones humanas, culturales y comerciales con los productores tomando en cuenta dentro de estos convenios aspectos sociales, ambientales y económicos.

Particularmente en el café, la certificación de Comercio Justo busca atacar varios frentes: por un lado, el trato digno a los trabajadores y la reinversión en infraestructura y por el otro, garantizar precios por encima de la cotización mundial de alguna de las dos bolsas de valores para este alimento (Nueva York o Londres). En nuestro caso trabajamos con la especie Coffea arabica que se cotiza en la bolsa de Nueva York. El precio se establece con base en la oferta y la demanda que existe en el mundo y no está atada a las rentabilidades de los productores independientes ni a las productividades diferenciales que existen, por ejemplo, entre un productor intensivo de Brasil que cuenta con inversiones y un pequeño productor tradicional de la Sierra Mixteca en Oaxaca.

El planteamiento de BUNA busca entablar una mejor manera de “cotizar” el café mediante convenios personales sujetos a las condiciones específicas de producción y a las necesidades puntuales de cada productor. Establecemos convenios que incluyen nuestra asesoría en cuestiones de calidad, de nutrición y de sustentabilidad con la intención de implementar actividades para mejorar la calidad final del café, incrementar la productividad del cafetal sin extender la frontera agrícola y fortalecer la resiliencia ambiental de los ecosistemas en donde se produce.

Durante todo el ciclo productivo existe un acompañamiento de las actividades necesarias que fueron acordadas con el equipo que trabaja en campo y que está formado por tres áreas: una de calidad que realiza asesorías en los procesos de producción, otra área de nutrición que acompaña a los productores en la elaboración de abonos orgánicos que puedan producirse con los insumos de la parcela y otra encargada de la sustentabilidad que busca mantener la fortaleza natural de los ecosistemas en donde el productor tiene su cafetal. Todas estas asesorías las realizamos sin costo para el productor.

¿Qué beneficios ve el productor al trabajar en este esquema?

El productor tiene la confianza de mantener un trabajo con BUNA mano a mano y cosecha tras cosecha en donde el precio está directamente relacionado a las actividades y compromisos para mejorar la calidad y el camino a la sustentabilidad en vez de estar sujeto a las fluctuaciones de la bolsa internacional que pueden alterar su rentabilidad. Puede trabajar su parcela con la confianza de que compraremos su producción al precio que acordamos al inicio del ciclo sin importar las bajas del mercado y sabe que la base que recibirán siempre será muy superior al establecido por la bolsa e incluso al sobreprecio del certificado de Comercio Justo.

Si bien es cierto que con este tipo de acuerdos aseguramos ingresos para los productores más acordes a sus necesidades y un producto de alta calidad que puede disfrutar el consumidor final, existen otros actores que intervienen dentro de la cadena de valor como catadores, tostadores, baristas, etc. a los que buscamos darles visibilidad, conocer sus retos e incorporarlos a las métricas para validar si se está cumpliendo un verdadero comercio justo.

¿Cómo logramos la integración completa de la cadena productiva al esquema de Comercio Justo?

Esta pregunta nunca dejará de ser vigente. Será importante que los consumidores entendamos de dónde viene lo que consumimos, qué efectos tiene sobre los ecosistemas en donde se producen, sobre las personas que los trabajan, sobre la salud y sobre la economía regional. Para hacernos más sensibles a los mercados locales es importante buscar una vinculación cada vez más estrecha entre el productor, el transformador y el consumidor.

¿Es la certificación de Comercio Justo un premio final?

No lo creemos así: nada termina, todo cambia, siempre hay un punto que mejorar. En BUNA no concebimos las certificaciones como una calificación final, sino como elementos que cubren algunos de los puntos en los que hay que trabajar, pero nunca son un compendio completo de lo que hay que hacer.

Al día de hoy, BUNA está trabajando con cacaoteros, apicultores y meliponicultores, todos ellos con retos distintos, cadenas de valor y mercados diferentes. Por lo tanto, es necesario un planteamiento específico para tratar esto que le llamamos Comercio Justo.

Este artículo forma parte del Dosier Digital Iberoamericano sobre Comercio Justo