El comercio justo es más que la disponibilidad de pagar más por parte de consumidor final | Corresponsables.com Internacional

El comercio justo es más que la disponibilidad de pagar más por parte de consumidor final

14-05-2018
Rainiero Wottsbeli Lec Sicay, Project Manager Rural Entrepreneurs: Connecting Field to Table Heifer Internacional México
Escucha esta página utilizando ReadSpeaker



Los productos agropecuarios que nos nutren todos los días además de los cientos o miles de kilómetros que deben recorrer desde las unidades de producción hasta la mesa, tienen una historia que refleja la lucha constante de los pequeños productores por enfrentarse a problemas de plagas, enfermedades, exceso o falta de lluvia provocados por la variabilidad climática, aunado muchas veces a falta de asistencia técnica y financiera, debido a que la actividad agropecuaria es catalogada como riesgosa.

¿Y quién define el precio del producto? Lastimosamente en la mayoría de los casos el productor no es quien define el precio, depende de qué tan larga o corta sea la cadena de intermediación, esquemas de negocio de las cadenas de suministros a las que se incorporen, así como el tipo de consumidor final (que tan informado o consciente esté).

¿Existe un precio justo? Es un tema complicado, debido a que existen expectativas de parte del productor, comprador, consumidor o todos los que participan en la cadena. La peor parte se la lleva el agricultor debido a que es el que menos influye en la cadena de valor en donde participa.

Un Comercio Justo se resume en facilitar que los pequeños productores puedan participar en Cadenas de Valor Inclusivas donde de ambos lados de la cadena, el agricultor y comprador puedan tener información para tomar una decisión, brindar capacidad de negociación y que el precio a definir pueda cubrir los costos de producción y permita tener un margen de ganancia que contribuya a tener una vida digna.

Para que el agricultor sea competitivo, se debe brindar acompañamiento para mejorar los actuales niveles de producción e incorporen técnicas o tecnología que les permita disminuir costos, mejoren sus actuales estándares de calidad y se produzca según las pautas del mercado. 

Desde el punto de vista del mercado, buscar alianzas con empresas que busquen tener una relación más directa con productores, estén dispuestas a mejorar los actuales precios que recibe el productor y busque concientizar o educar a su consumidor final.

El consumidor final es fundamental para que los pequeños productores obtengan un precio justo por su producto, debido a que el mercado responde a sus exigencias o expectativas. En la medida que los consumidores finales se interesen por conocer de dónde provienen los productos, sus características, quién la produjo y su historia, podrán incidir para que el precio sea justo para el productor y estar dispuesto a pagar más por el producto que está consumiendo.

A nivel mundial existen iniciativas para promover un comercio justo y apoyan a productores organizados para que puedan vender sus productos con diferenciales que lo que puedan obtener en el mercado convencional, ¿pero qué pasa con productos perecederos para mercado nacional que son de consumo masivo? ¿Estos productos están condenados a no tener un precio justo?

Desde mi experiencia de trabajo con Heifer México trabajando con productores para su incorporación en cadenas de valor como: Huevo libre de Jaula libre de estrés, miel y carne de res, vinculándolas a empresas que buscan una relación más directa con el productor y que quieren brindar a su consumidor un producto de mejor calidad se está demostrando que se puede incidir positivamente en el precio final para el productor, que existen múltiples empresas que están interesadas incluir este tipo de relación en sus actuales esquemas de negocio. Sobre todo que de ambos lados de la cadena se puede colaborar y aprender.

El precio justo no es únicamente sobre disponibilidad del consumidor final a pagar más, sino, a que toda la cadena sea eficiente, con el fin de evitar incrementar costos, además de  la disponibilidad de empresas para implementar nuevos modelos de negocio que impulse cadenas de valor inclusivas.

Este artículo forma parte del Dosier Digital Iberoamericano sobre Comercio Justo