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ODS1. Manos Unidas destina más de 3,2 millones de euros para apoyar a 1,2 millones de personas en 33 países del mundo

La ONG ha tenido que reformular casi 180 programas de desarrollo ya en marcha para adaptarlos a hacer frente a las necesidades más acuciantes de las poblaciones con las que trabaja.

07-10-2020

Más de más de 35,2 millones de personas contagiadas y una cifra oficial de muertos que supera el millón de personas, convierten a la pandemia de COVID-19 en uno de las peores catástrofes para la humanidad que se recuerdan y que ha provocado una crisis sanitaria sin precedentes y a una crisis económica y social de la que, para muchos países, va a ser difícil recuperarse. 

“Estamos hablando de millones de personas que, sobre todo en los países más empobrecidos, han necesitado, y todavía necesitan, de la asistencia humanitaria para poder sobrevivir”, asegura Encarni Escobar desde al Área de Proyectos de Manos Unidas. “Nunca, en los más de sesenta años de historia de Manos Unidas, habíamos recibido tantas solicitudes de ayuda de emergencia desde tantos países”.

La ONG de la iglesia católica ha intentado dar respuesta a estos requerimientos con rapidez, porque “de esas ayudas dependía, en gran medida, que cientos de miles de personas en grave riesgo pudieran hacer frente a las consecuencias económicas y sociales más inmediatas derivadas de la crisis”, explica Escobar. “Con los fondos enviados se han podido reforzar y equipar, además, algunos centros médicos en países en los que los que la asistencia sanitaria y la infraestructura clínica son extremadamente deficitarias y en los que poder poner en práctica las medidas de prevención del contagio del virus es prácticamente imposible”, añade Encarni Escobar.

En estos seis meses, Manos Unidas ha aprobado 129 proyectos de emergencia (fundamentalmente kits de comida, productos de higiene y material sanitario) por un importe superior a los 3,2 millones de euros, que han llegado a más de 1,2 millones de personas de América Latina, Asia y África, a las que la pandemia y sus consecuencias económicas abocaban a situaciones desesperadas.    

“Dado lo apremiante de la situación, nos hemos visto obligados a adoptar programas y estrategias a corto plazo, y en algunos países también a medio plazo, para orientar nuestras acciones hacia la asistencia humanitaria de carácter urgente”, explica Escobar. “Además, siempre en contacto con nuestros socios locales, hemos trabajado para reformular 178 proyectos que teníamos ya en marcha, con el fin de adaptar sus actividades y objetivos al nuevo escenario mundial que nos ha tocado vivir en el que las previsiones de aumento de las cifras del hambre y la pobreza son demoledoras”, añade.   

Principales países receptores

En Asia, Manos Unidas ha aprobado 42 iniciativas de emergencia, por importe de 575.000 euros, de las que 35 se han destinado a apoyar a los sectores de población más vulnerables de India. “En un país en el que un alto porcentaje de la población vive en unas condiciones de pobreza difícilmente imaginables: en la calle, en viviendas infrahumanas, sin agua potable sin saneamiento, con ingresos paupérrimos y con un acceso a la asistencia sanitaria muy escaso es casi imposible frenar el avance del virus y sus consecuencias”, explica Ramón Álvarez, coordinador de proyectos de Manos Unidas en Asia.

“Las costumbres y tradiciones ancestrales impensables en sociedades del siglo XXI, además de las enormes diferencias económicas, han hecho aún más evidentes las grandes carencias a las que se enfrentan millones de personas en India. En Manos Unidas hemos prestado especial atención a los sectores de población tradicionalmente más desprotegidos: viudas, ancianos, trabajadores informales, mujeres o grupos tribales”, informa Álvarez.

Por su parte, en América Latina, Manos Unidas ha invertido ya más de 1.5 millones de euros, en 44 proyectos de emergencia que han priorizado la ayuda a poblaciones indígenas y campesinas y a las mujeres, sectores de población a los que el confinamiento ha traído, además de pobreza, un incremento de las ya de por si elevadas tasas de violencia contra ellas.

Haití es el principal receptor de las ayudas de Manos Unidas en América Latina. “Aquí, -explica la hermana Gloria Inés González- la pandemia ha traído consigo daños que van mucho más allá de lo meramente sanitario. El costo de la vida se ha disparado y está ahogando a las personas se han quedado sin ingresos”.En unos meses estaremos hablando de hambruna”, advierte la religiosa socio local de Manos Unidas.

En África, destacan las intervenciones destinadas a mejorar la infraestructura sanitaria y los equipamientos de centros de salud, en un continente donde “la debilidad de los sistemas sanitarios es más que evidente”, explica Mabel Ibáñez, coordinadora de proyectos de Manos Unidas en el continente.

Esto nos ha llevado a acompañar a nuestros socios en diferentes procesos de preparación ante la llegada de la COVID-19. En Sierra Leona, por ejemplo, hemos podido comprobar cómo la dramática experiencia del brote de ébola de hace unos años dejó un aprendizaje que ha sido de gran utilidad para prevenir los contagios. Y en Camerún, la RDC o Etiopía, algunos de los hospitales que Manos Unidas ha contribuido a poner en marcha están siendo de gran ayuda en estos meses de pandemia. Los proyectos de sensibilización y de ayuda alimentaria también han sido esenciales en países como Malaui, donde el gobierno tuvo que elegir entre que su población muriera de hambre o de coronavirus”, asegura Ibáñez.  

Hasta el momento, las 43 intervenciones de emergencia en África suman un total de 1,15 millones de euros, repartidos en 16 países. “Todo este trabajo no hubiera sido posible la enorme generosidad de nuestros socios y colaboradores que, en unos meses en los que en España se está viviendo una situación crítica, han aportado más de 700.000 euros a nuestra cuenta de emergencia”, informa Clara Pardo, presidenta de Manos Unidas.  

Esta crisis nos ha revelado el verdadero sentido de palabras como desigualdad, injusticia o vulnerabilidad. Nos ha hecho conscientes de la fragilidad del ser humano y de la necesidad de actuar de manera conjunta, sin dejar a nadie atrás, para poder hacer frente a esta y a otras muchas crisis y pandemias que nos afectan. Recordemos que los males de unos, de golpe, pueden convertirse en los males de todos, hasta de los más poderosos. No dejemos pasar la oportunidad de enfrentarnos a esto juntos”, alienta Pardo.