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ODS15. Costa Rica organizará la CNULD como parte de la lucha frente a la desertificación

El problema de la desertificación se asocia con pobreza, migración, pérdida de ecosistemas, riesgo de seguridad alimentaria, escasez de agua, emergencias climáticas y extinción de especies.

07-06-2021

En línea con la pérdida de suelos y ecosistemas, que pone en peligro la seguridad alimentaria y la biodiversidad en todo el mundo, al tiempo que la pandemia provocada por el virus del Covid-19 afecta el bienestar de millones de personas, Costa Rica será el anfitrión este año de la celebración de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en conmemoración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía ,que tiene lugar anualmente el 17 de junio. La cita de este año busca promover que individuos, hogares, comunidades y los países tengan una mejor relación con la naturaleza, mientras se logra la recuperación del covid-19.

La protección de los ecosistemas y los suelos contribuye a una recuperación sostenible, pero también evita pandemias futuras. La crisis provocada por el Covid-19 tiene su raíz común en la explotación del medio ambiente, al igual que la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

“La pandemia evidenció lo mucho que necesitamos nuestros bosques, zonas secas, humedales y otros ecosistemas terrestres, para la alimentación, la economía verde, el ecoturismo y como barrera contra los fenómenos climáticos extremos. En Costa Rica, nuestros extraordinarios bosques tropicales son un recurso natural limitado y de gran valor que no podemos descuidar. Con motivo del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, insto a que hagamos un gran esfuerzo por restaurar nuestras tierras. Todos tenemos un papel que desempeñar, porque a todos nos incumbe el futuro de nuestro planeta”, expresó Andrea Meza, ministra de Ambiente y Energía de Costa Rica.

Este año, las acciones de la CNULD se centran en la transformación de las tierras degradadas en tierras sanas mediante la inversión inteligente y sostenible de los fondos de recuperación post covid. A través del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), Costa Rica liderará esfuerzos globales para alentar a las comunidades, el sector privado y los países a mejorar su relación con la naturaleza.

Una problemática de grandes dimensiones

La desertificación y la sequía son una problemática que ya ocasiona estragos en el mundo, pues tres cuartas partes de la tierra del planeta -no cubiertas de hielo- han sido alteradas por el ser humano para satisfacer la creciente demanda de alimentos, materias primas, carreteras y hogares. Esto agrava problemas ya existentes en el mundo tales como la pobreza, la escasez de alimentos y de agua.

Esta explotación tiene efectos graves. La degradación de la tierra ha reducido la productividad del 23% de la superficie terrestre mundial. Adicionalmente, el cambio climático aumenta también las probabilidades de agravar la sequía y la escasez de agua en muchas partes del mundo. Para el 2025, 1.800 millones de personas experimentarán una escasez absoluta de agua y dos tercios del planeta vivirán en condiciones de escasez de este líquido, según datos de la CNULD
 
Hoy en día, 1 millón de especies enfrentan la extinción debido a la pérdida de ecosistemas y se estima que $577 mil millones en cultivos mundiales anuales están en riesgo por la pérdida de polinizadores, según un informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas del 2019 de la ONU. Un informe de la Iniciativa por la Economía de Degradación del Suelo reveló que, si seguimos al ritmo actual, en el 2050 habrá una caída estrepitosa en el rendimiento de los cultivos agrícolas de hasta 10%, a nivel global y 50% en algunos casos extremos. Lo anterior significaría también un aumento de hasta 30% en el precio de los alimentos.

Pasos hacia un panorama alentador

En un informe del 2018, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reiteró que más de dos mil millones de personas viven en países que experimentan un alto estrés hídrico. Sin embargo, muchos países ya desarrollan planes de acción para abordar la degradación de la tierra y el cambio climático.

Precisamente, el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía pretende demostrar que invertir en tierras sanas, como parte de una recuperación verde, supone una decisión económica inteligente. No solo porque genera empleo y restituye los medios de subsistencia, sino también porque protege a las economías de futuras crisis derivadas del cambio climático y la pérdida de naturaleza.

Los compromisos de más de cien países en la lucha contra la desertificación permitirán restaurar cerca de 800 millones de hectáreas a lo largo de los próximos 10 años, en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas 2021-2030.